Mercurio en Casa 5: la mente que crea, seduce y juega

Mercurio en Casa 5: la mente que crea, seduce y juega

La mente que encuentra su hogar en el escenario

Cuando Mercurio —el planeta del lenguaje, el pensamiento y el intercambio simbólico— toma asiento en la Casa 5 de la carta natal, algo singular ocurre en la arquitectura interna de la persona: el intelecto deja de ser un instrumento puramente funcional y se convierte en vehículo de autoexpresión. La Casa 5 es el dominio del sol interior, el espacio donde el alma ensaya su singularidad ante el mundo. Es la casa del juego, la creatividad, el amor romántico, la procreación —tanto biológica como artística— y la alegría espontánea. Mercurio en ese territorio no solo piensa: actúa, crea, declama y seduce.

Esta posición natal es, en cierto sentido, una de las más naturalmente artísticas del zodíaco. No porque garantice el talento —ningún emplazamiento planetario por sí solo lo hace—, sino porque orienta el impulso mercurial hacia la búsqueda de una voz propia, hacia la necesidad profunda de que el pensamiento se exprese con sello personal, con estilo reconocible. Quien tiene a Mercurio aquí no se conforma con transmitir información de forma neutra: quiere que sus palabras lleven su firma.

En la tradición astrológica occidental, la Casa 5 recibe la atribución del signo Leo y de su regente, el Sol. Hay en ello una lógica hermosa: el Sol es el principio de individuación, de irradiación de la propia esencia. Cuando Mercurio habita esa casa, el pensamiento queda iluminado por esa luz solar. Las ideas no pertenecen a un corpus impersonal de conocimiento; pertenecen, con orgullo y a veces con cierta arrogancia, al individuo que las formula. Esta es precisamente la riqueza —y el riesgo— central de este emplazamiento.

La psicología junguiana nos ofrece un marco sumamente útil para comprender este arquetipo. El proceso de individuación descrito por Carl Gustav Jung implica la integración progresiva de las distintas instancias psíquicas en una totalidad coherente. En el caso de Mercurio en Casa 5, el niño interior —esa parte del psiquismo que conserva la capacidad de maravillarse, de jugar, de inventar sin miedo al juicio— ocupa un lugar central en la vida mental. El pensamiento, aquí, tiene una textura lúdica y creativa que no se pierde con la edad, aunque necesita ser conscientemente integrada en la madurez para no volverse una trampa narcisista.

El contraste con otras posiciones de Mercurio

Para entender bien qué hace singular a Mercurio en Casa 5, conviene contrastarlo con otras posiciones del planeta mensajero. Mercurio en Casa 3 —su casa más natural junto con la 6— produce una mente rápida, curiosa y comunicativa, orientada al intercambio cotidiano, al aprendizaje de datos y al dominio del lenguaje como herramienta de conexión con el entorno inmediato. Es el comunicador por excelencia, pero su impulso es relacional y adaptativo, no especialmente creativo en el sentido expresivo.

Mercurio en Casa 6, por su parte, afila el pensamiento hacia la precisión, el análisis, la metodología. Aquí la mente trabaja al servicio de la eficiencia, del discernimiento, de la crítica constructiva. Es el editor, el analista, el experto en procesos. Su lenguaje es técnico, meticuloso, orientado a la utilidad práctica.

Mercurio en Casa 5 opera desde una lógica radicalmente distinta. No busca la precisión por la precisión ni la comunicación por el mero intercambio. Busca el efecto, la resonancia, el aplauso —en el mejor sentido, esa confirmación de que la propia voz ha tocado a alguien. El pensamiento es aquí un acto performativo. Hablar, escribir, contar: todo ello tiene en este emplazamiento una dimensión teatral que no puede ignorarse.


Escritura creativa y narración: cuando el pensamiento se convierte en arte

La escritura creativa es, quizás, el canal más natural para quien tiene a Mercurio en Casa 5. No se trata únicamente de saber escribir correctamente —eso lo puede lograr cualquier emplazamiento mercurial con la formación adecuada—, sino de sentir que la escritura es una extensión de la propia identidad. El texto no es un producto neutro: es una declaración de existencia.

Estos individuos tienden a desarrollar un estilo literario reconocible desde muy jóvenes. Hay en su prosa —o en su poesía, si el signo de Mercurio o el Ascendente los inclina hacia ese registro— una voz que ya en la adolescencia busca diferenciarse. Los diarios íntimos, los relatos breves, los blogs personales, los perfiles en redes sociales con cuidada construcción estética: todos ellos son territorios donde Mercurio en Casa 5 se siente en casa.

La narración como construcción de identidad

La narrativa, para este emplazamiento, no es solo entretenimiento o comunicación: es construcción identitaria. Cuando estas personas cuentan una historia —propia o ajena—, la están procesando, interpretando, dotando de un arco dramático que tenga sentido. El pensamiento tiende a organizarse en forma de relato: hay un inicio, un nudo, un desenlace. Incluso cuando afrontan problemas cotidianos, la mente trabaja narrándolos, buscando la metáfora que los haga comprensibles.

Este rasgo puede ser extraordinariamente útil en profesiones como la escritura de ficción, el guion cinematográfico o televisivo, el periodismo de largo aliento o la docencia en humanidades. El periodismo narrativo —esa forma de contar la actualidad con las herramientas del relato literario— es especialmente afín a este emplazamiento. No en vano, muchos de los grandes cronistas de la literatura española contemporánea comparten una capacidad para hacer del acontecimiento cotidiano un territorio cargado de sentido y belleza verbal.

El juego con el lenguaje

Mercurio en Casa 5 suele manifestar una especial facilidad para el juego lingüístico: la ironía, el doble sentido, el humor fino, el uso del lenguaje como arma de seducción y de inteligencia. No el chiste grueso ni la comicidad fácil —eso correspondería a una Mercurio más popular y directo—, sino el wit, ese humor inteligente que se complace en la ambigüedad semántica, en el giro inesperado de la frase que revela algo verdadero de manera oblicua.

Esta cualidad, bien integrada, hace de estas personas excelentes comunicadores en contextos que exigen creatividad y originalidad. Mal integrada —cuando el ego se adueña del juego—, puede derivar en una tendencia al sarcasmo defensivo o al ingenio que hiere sin querer (o queriendo, aunque se niegue).


La seducción a través de la palabra: Mercurio en el amor romántico

La Casa 5 rige el enamoramiento, el cortejo, el romance en su fase más electrizante: esa época en que todo es posibilidad y la realidad aún no ha enfriado el entusiasmo. Cuando Mercurio habita esta casa, el lenguaje se convierte en el instrumento privilegiado de la seducción. Estas personas enamoran hablando, escribiendo, proponiendo juegos intelectuales, sorprendiendo con referencias inesperadas o con una carta de amor redactada con el esmero de un manuscrito iluminado.

El cerebro es, para quien tiene este emplazamiento, una zona erógena de primera magnitud. Se sienten atraídas por personas que hablan bien, que usan el lenguaje con destreza y originalidad, que saben escuchar y responder con agudeza. La conversación es, literalmente, un acto amoroso: en ella se despliegan, se revelan, se evalúan. Una velada en que el intercambio verbal ha sido mediocre les deja un sabor de decepción que ninguna otra cualidad de la pareja puede compensar fácilmente.

El cortejo epistolar y digital

En la era de los mensajes de texto y los correos electrónicos, Mercurio en Casa 5 se siente completamente a sus anchas. El cortejo escrito —que en otros tiempos se expresó en epístolas cuidadas y telegramas cifrados— encuentra en los mensajes instantáneos un medio idóneo. Estas personas son capaces de construir toda una relación romántica a través del intercambio escrito antes incluso de un primer encuentro físico significativo. La palabra escrita, para ellas, no es un sustituto de la presencia: es una forma de presencia plena, quizás la más íntima que conocen.

Esta capacidad para el cortejo verbal tiene su reverso: a veces se enamoran del personaje lingüístico que construyen ellas mismas o que proyectan en la otra persona, más que de la persona real. El riesgo de la idealización romántica filtrada a través del lenguaje es considerable. Cuando la realidad se impone, la desilusión puede ser proporcional a la belleza del edificio verbal que se había levantado.

El humor y la ternura en la pareja

Dentro de una relación estable, Mercurio en Casa 5 aporta un sentido del humor fresco y juguetón que puede mantener viva la chispa a lo largo del tiempo. Son compañeros que inventan juegos de palabras privados, apodos creativos, bromas internas que refuerzan la intimidad de la pareja. Saben que la risa compartida es un cemento afectivo de extraordinaria solidez.


La afinidad con la infancia: comunicarse con los niños

Una de las expresiones más hermosas de Mercurio en Casa 5 es su capacidad para conectar de forma auténtica y fluida con los niños. Esta facilidad no es condescendencia ni pedagogía calculada: es una empatía genuina con la forma de percibir y procesar el mundo que tienen las mentes infantiles.

La Casa 5 governa a los hijos propios —tanto en sentido biológico como simbólico—, y Mercurio en ese territorio dota a la persona de un lenguaje que los niños reconocen como propio. Saben instintivamente cómo adaptar la complejidad de una idea al vocabulario y a los marcos referenciales de un niño de cuatro, de siete, de doce años, sin que esa adaptación resulte forzada o paternalista.

El cuento como herramienta

El cuento —oral o escrito— es el vehículo natural de esta afinidad. Mercurio en Casa 5 suele contar historias a los niños con una habilidad particular: las improvisa, las adapta en tiempo real a las reacciones del oyente, las puebla de detalles concretos y sensoriales que despiertan la imaginación. Esta capacidad hace de estos individuos excelentes padres, maestros de primaria, animadores culturales o escritores de literatura infantil y juvenil.

Hay en ello también una dimensión psicológica que merece señalarse: al conectar tan fluidamente con los niños, estas personas conectan también con su propio niño interior. El contacto con la infancia ajena es, para ellas, una forma de autorregeneración psíquica. Les recuerda que la maravilla, la curiosidad sin objeto y el juego sin propósito son capacidades que no hay que abandonar en la edad adulta.

Los hijos propios y la comunicación familiar

En el contexto de la crianza, Mercurio en Casa 5 puede ser un padre o una madre excepcionalmente comunicativo. Habla con sus hijos, les lee en voz alta, les estimula la curiosidad intelectual desde edades tempranas. El hogar suele ser un espacio donde los libros, los juegos de mesa inteligentes, los documentales y las conversaciones de sobremesa tienen un lugar destacado.

El riesgo, en este ámbito, es la tendencia a querer que los hijos sean también brillantes comunicadores o creativos reconocidos, proyectando en ellos la necesidad de validación que el propio Mercurio en Casa 5 lleva consigo. La conciencia de este riesgo es el primer paso para evitarlo.


Orientación profesional: la vocación creativa y narrativa

Las potencialidades profesionales de Mercurio en Casa 5 son amplias y, en su mayor parte, apuntan hacia el universo de la creación, la comunicación y la educación en su vertiente más expresiva. Sin embargo, conviene precisar que ningún emplazamiento planetario determina por sí solo una vocación; el conjunto de la carta natal —el signo de Mercurio, los aspectos que recibe, el Ascendente, el Medio Cielo— matiza y contextualiza estas tendencias.

Dicho esto, los ámbitos donde Mercurio en Casa 5 suele florecer de manera especial incluyen:

Literatura y escritura creativa. La novela, el relato corto, la poesía, el ensayo personal, el guion de ficción. Cualquier forma de escritura que permita la expresión de una voz singular y el despliegue de una imaginación narrativa.

Periodismo narrativo y crónica. La capacidad de contar la realidad con las herramientas del relato literario, de dotar de significado a los hechos a través del lenguaje, es una de las grandes fortalezas de este emplazamiento.

Docencia en humanidades y artes. La enseñanza de literatura, historia, filosofía, teatro o música en entornos donde la transmisión del conocimiento pueda hacerse con creatividad y entusiasmo genuino.

Comunicación publicitaria y copywriting creativo. El diseño de mensajes que no solo informan sino que seducen, que crean mundos simbólicos alrededor de un producto o una idea.

Teatro, dramaturgia y dirección artística. La dimensión performativa de Mercurio en Casa 5 encuentra en las artes escénicas un territorio de expresión privilegiado.

Literatura infantil y juvenil. La capacidad de conectar con la imaginación de los niños y de construir universos narrativos que los interpelan directamente.

El riesgo del amateur permanente

Uno de los desafíos profesionales de este emplazamiento es la tendencia a dispersarse entre demasiados proyectos creativos simultáneos, seducidos por la novedad de cada nuevo inicio. La Casa 5 ama el comienzo —la emoción del papel en blanco, del primer boceto, del lanzamiento—, pero puede perder interés cuando la obra exige la disciplina árida de la corrección y el perfeccionamiento. Integrar el rigor —que correspondería más a un Mercurio en Casa 6— es uno de los aprendizajes clave de este emplazamiento.


La sombra del emplazamiento: dramatización, narcisismo y necesidad de público

Toda posición planetaria tiene su cara luminosa y su dimensión sombría, en el sentido que Carl Gustav Jung daba a ese término: aquello que el ego tiende a no querer ver de sí mismo. En el caso de Mercurio en Casa 5, la sombra orbita alrededor de tres núcleos principales que conviene examinar con honestidad.

La teatralidad como defensa

El primer núcleo es la teatralidad. Mercurio en Casa 5 tiene una tendencia natural a narrar la propia experiencia de forma dramática, a darle a los acontecimientos cotidianos una carga simbólica y emotiva que a veces excede la realidad objetiva de los hechos. Esto puede ser una fortaleza —el talento para hacer interesante lo ordinario—, pero también puede convertirse en un hábito de distorsión de la realidad que dificulta la comunicación sincera.

Cuando la teatralidad funciona como defensa, la persona utiliza el lenguaje elaborado y el drama narrativo para evitar el contacto directo con emociones que prefiere no procesar. Hay una diferencia entre contar una historia para compartir una experiencia y construir una historia para no tener que vivirla en su crudeza.

El narcisismo de la propia voz

El segundo núcleo sombrío es el narcisismo intelectual. La persona con Mercurio en Casa 5 puede desarrollar una fijación con su propia voz, con el efecto que produce en los demás, con el reconocimiento de su talento comunicativo. Esto puede manifestarse de formas sutiles: el monólogo que se disfraza de diálogo, la incapacidad para escuchar genuinamente porque la mente ya está preparando su propia intervención brillante, la irritación velada cuando alguien no aprecia la calidad de lo que se acaba de decir o escribir.

La psicología junguiana identificaría aquí una inflación del ego: el yo se identifica tan completamente con la figura del comunicador brillante que cualquier crítica a su forma de expresarse se vive como un ataque a la identidad misma. El trabajo de individuación implica, en este caso, aprender a separar el valor de la persona del valor de sus producciones verbales.

La necesidad de público

El tercer núcleo es la dependencia del público. La Casa 5 necesita una audiencia: alguien que reciba, que responda, que valide. Para Mercurio en esta casa, esa necesidad se traduce en una sed de confirmación de que las propias palabras llegan, resuenan, importan. En sí misma, esta necesidad no es patológica: todos los seres humanos necesitan ser vistos y escuchados. El problema surge cuando la necesidad de aplauso se convierte en el motor principal de la comunicación, subordinando la autenticidad a la popularidad.

La persona puede entonces caer en una especie de actuación permanente: adaptando su voz, sus opiniones, incluso sus creencias, a lo que percibe que el público desea escuchar. Es la trampa del performer que pierde de vista al artista que hay detrás.


El arquetipo del Puer Aeternus y la integración madura

La psicología analítica junguiana desarrolló el concepto del Puer Aeternus —el eterno niño— para describir un arquetipo psíquico caracterizado por la resistencia a crecer, la preservación de un estado de posibilidad perpetua, la aversión al compromiso definitivo y la búsqueda incesante de novedad. Marie-Louise von Franz analizó este arquetipo con profundidad en su obra homónima, mostrando cómo puede ser tanto una fuente de creatividad inagotable como un obstáculo para la madurez psicológica.

Mercurio en Casa 5 tiene una afinidad estructural con el Puer Aeternus. La mente que habita la casa del juego y la creatividad encuentra en la novedad su alimento natural. Hay una resistencia a que las ideas "envejezcan", a que los proyectos se asienten en la rutina de la ejecución metódica. Se prefiere el esbozo brillante a la obra terminada, el comienzo apasionante al compromiso sostenido.

El eje Casa 5 / Casa 11 como camino de integración

En astrología, las casas se organizan en ejes opuestos y complementarios. El eje de la Casa 5 es la Casa 11: la casa de la visión colectiva, de los amigos como comunidad de valores, de los proyectos sociales que trascienden el ego individual. Si la Casa 5 es el territorio del yo que se expresa, la Casa 11 es el territorio del nosotros que construye.

Para Mercurio en Casa 5, la integración madura pasa por conectar la expresión creativa personal con una dimensión colectiva y solidaria. La voz propia necesita encontrar la manera de ponerse al servicio de algo mayor que el propio lucimiento. El escritor que escribe solo para ser admirado debe preguntarse para qué comunidad escribe, qué transforma su obra en el lector, cómo su voz particular puede resonar en una frecuencia más amplia.

Este movimiento hacia la Casa 11 no implica renunciar a la creatividad individual ni a la alegría del juego. Implica, más bien, anclar esa creatividad en un propósito que la trascienda. El Puer Aeternus que aprende a servir —sin perder su capacidad de asombro— se convierte en el sabio que mantiene vivo el fuego de la imaginación en la comunidad.

La disciplina como acto creativo

Otro vector de integración madura es la reconciliación con la disciplina. Mercurio en Casa 5 suele tener una relación ambivalente con el trabajo paciente y metódico: lo necesita para llevar sus ideas a buen término, pero le resulta psíquicamente arduo porque choca con la preferencia del Puer por el vuelo libre de la imaginación.

Reconocer que la disciplina no mata la creatividad sino que la forma, que el rigor gramatical no encorseta la voz sino que la afila, que corregir un texto con atención es también un acto de amor hacia él: estos reconocimientos constituyen jalones fundamentales en la madurez de este emplazamiento. Muchos de los grandes escritores de la tradición española —pienso en la laboriosidad silenciosa de Juan Benet, en la reescritura incesante de Juan José Millás— son testimonio elocuente de que la voz propia no se encuentra en el primer borrador sino en el décimo.


Mercurio en Casa 5 según el signo: modulaciones del arquetipo

El signo zodiacal en que se encuentra Mercurio matiza considerablemente la expresión de este emplazamiento. No es lo mismo un Mercurio en Aries en Casa 5 que un Mercurio en Tauro o en Escorpio. A continuación, algunas modulaciones significativas:

Mercurio en Aries en Casa 5

La mente creativa adquiere aquí una velocidad e impulsividad extraordinarias. Las ideas llegan en ráfaga, apasionadas y directas. La escritura tiende a ser incisiva, sin adornos innecesarios, con un ritmo que arrastra al lector. El riesgo es la precipitación: comenzar muchos proyectos y abandonarlos antes de que maduren. La voz es poderosa, pero necesita aprender a escuchar.

Mercurio en Tauro en Casa 5

Aquí la creatividad se asienta en la sensorialidad y en la paciencia. La escritura es densa, rica en texturas y en referencias concretas al mundo físico. El proceso creativo es lento pero sólido: este Mercurio termina lo que empieza. La voz tiene una musicalidad particular, una atención al ritmo de la frase que puede producir prosas de notable belleza formal. El riesgo es la rigidez: apegarse demasiado a una forma encontrada y resistirse a la experimentación.

Mercurio en Géminis en Casa 5

La duplicación de energía mercurial produce aquí una mente extraordinariamente versátil y brillante. La creatividad se multiplica en infinitas direcciones: poesía y prosa, ficción y ensayo, texto e imagen. El humor es sofisticado y veloz. El riesgo, una vez más, es la dispersión: la fascinación por demasiadas posibilidades simultáneas que impide la profundización en ninguna.

Mercurio en Escorpio en Casa 5

Esta es quizás la combinación más intensa y perturbadora. La mente creativa en Escorpio sondea las profundidades de la psique humana sin miedo. La escritura tiene una intensidad psicológica que puede llegar a ser incómoda, que no teme abordar los temas tabú, la sexualidad, la muerte, el poder. El estilo es denso y obsesivo, de una precisión casi quirúrgica. El riesgo es el hermetismo y la dificultad para conectar con lectores que no estén dispuestos a emprender un viaje hacia las sombras.


Reflexión final: la celebración de la mente que juega

Mercurio en Casa 5 es, en última instancia, un don extraordinario que viene con condiciones. El don es la capacidad de convertir el pensamiento en arte, de habitar el lenguaje con una naturalidad que asombra a quienes los rodean, de mantener encendida la llama de la curiosidad y la maravilla a lo largo de toda la vida. La condición es la honestidad consigo mismo: reconocer la necesidad de aplauso sin dejarse dominar por ella, mantener el juego sin huir de la responsabilidad, servir con la propia voz a algo mayor que el propio ego.

La tradición astrológica occidental —desde los planteamientos más técnicos de autores como Esther Sevilla hasta las síntesis psicológicas de Octavio Aceves— ha subrayado siempre que los planetas no son destinos fijos sino energías que se despliegan en función del nivel de conciencia del individuo. Mercurio en Casa 5, en su expresión más elevada, produce personas que son capaces de iluminar el mundo con sus palabras, de hacer reír y pensar a partes iguales, de transmitir conocimiento de la manera más antigua y poderosa que existe: contando una historia que nadie olvidará.

El camino de integración no es suprimir el niño interno —ese Puer que sigue maravillándose ante las palabras como ante juguetes mágicos—, sino enseñarle a construir obras que duren. A que el juego tenga también momentos de recogimiento y silencio. A que la creatividad no necesite siempre público para existir, porque es, en sí misma, su propia recompensa.


Preguntas frecuentes

¿Qué significa exactamente tener a Mercurio en Casa 5?

Significa que el planeta que rige la mente, el lenguaje y la comunicación ocupa en tu carta natal la casa asociada a la creatividad, el romance, los hijos y la autoexpresión. Esta posición orienta tu pensamiento hacia la creación artística y la expresión personal, dota tu comunicación de una dimensión lúdica y performativa, y convierte el lenguaje en tu herramienta privilegiada tanto de seducción como de construcción identitaria.

¿Mercurio en Casa 5 indica talento literario garantizado?

No existe ninguna posición planetaria que garantice el talento por sí sola. Lo que sí indica este emplazamiento es una orientación natural y un impulso genuino hacia la expresión creativa a través del lenguaje. El talento literario, como cualquier talento, requiere formación, práctica, disciplina y una honestidad radical consigo mismo que ningún planeta puede sustituir.

¿Cómo afecta este emplazamiento a las relaciones románticas?

Mercurio en Casa 5 convierte el lenguaje en el principal instrumento de cortejo y de intimidad romántica. Estas personas se enamoran de quienes las estimulan intelectualmente, tienden a expresar sus afectos mediante la escritura y la palabra, y necesitan una pareja con quien puedan mantener conversaciones que los sorprendan y los desafíen. El riesgo es la idealización romántica filtrada a través del lenguaje: enamorarse del personaje verbal construido más que de la persona real.

¿Es cierto que las personas con este emplazamiento se llevan especialmente bien con los niños?

Sí, es una de las manifestaciones más habituales y hermosas de esta posición. La capacidad para adaptar el lenguaje al universo infantil de forma genuina —no condescendiente— es una habilidad natural de Mercurio en Casa 5. Esta afinidad puede expresarse en la crianza, en la docencia de los primeros años, en la escritura de literatura infantil o en la capacidad de conectar de forma auténtica con el niño interior de los adultos.

¿Cuáles son los principales desafíos de integración para este emplazamiento?

Los tres núcleos principales de trabajo psicológico son: la teatralidad como defensa (usar el lenguaje elaborado para evitar el contacto directo con las emociones), el narcisismo intelectual (identificarse tan completamente con el rol del comunicador brillante que cualquier crítica se vive como un ataque existencial) y la dependencia del público (subordinar la autenticidad de la expresión a la búsqueda del aplauso). La integración pasa por conectar la creatividad personal con el eje de la Casa 11: el colectivo, la comunidad, el propósito que trasciende el ego.

¿Qué papel juega el arquetipo del Puer Aeternus en este emplazamiento?

El Puer Aeternus, tal como lo describió la psicología junguiana y lo analizó en profundidad Marie-Louise von Franz, es una figura arquetípica que preserva la capacidad de asombro y la creatividad pero que resiste la madurez y el compromiso sostenido. Mercurio en Casa 5 tiene una afinidad estructural con este arquetipo: la mente disfruta del vuelo libre de la imaginación y puede sentir la disciplina creativa como una amenaza a su libertad. La integración madura implica aprender que la disciplina y el rigor no destruyen la creatividad sino que le dan forma y solidez, y que el juego más pleno es aquel que también sabe cuándo detenerse.

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