Sistemas de casas astrológicas en la carta natal: Comparación y guía práctica de interpretación

1. La geometría del cielo y el espacio terrestre: Fundamentos de la división de casas
La carta natal se presenta ante nuestros ojos como un mandala bidimensional, una instantánea congelada del firmamento en el preciso instante en que exhalamos nuestra primera bocanada de aire. Sin embargo, detrás de este gráfico de apariencia plana se esconde una compleja arquitectura tridimensional donde el espacio celeste y el horizonte terrestre convergen. En la práctica astrológica, la división del espacio en doce sectores mundanos, a los que denominamos casas, representa la encarnación del destino en la experiencia material. Mientras que los signos del zodiaco describen arquetipos puros y cualidades psicológicas en el plano de las ideas, las casas representan los escenarios concretos de la vida terrenal: las relaciones, la profesión, los recursos económicos y la salud.
La gran disyuntiva que ha desvelado a astrónomos y astrólogos a lo largo de milenios radica en que no existe un método matemático único ni indiscutible para proyectar la esfera tridimensional del cielo sobre el plano bidimensional de la carta. La eclíptica —el camino aparente del Sol alrededor de la Tierra— debe dividirse en doce partes, pero el espacio terrestre y la rotación diaria de nuestro planeta introducen otras coordenadas esenciales: el horizonte local y el meridiano del lugar de nacimiento. La intersección de estos círculos máximos genera los cuatro ángulos cardinales de la carta: el Ascendente (este), el Descendente (oeste), el Medio Cielo (sur) y el Bajo Cielo (norte). La forma en que rellenamos el espacio intermedio entre estos ejes da origen a la multiplicidad de sistemas de casas.
1.1 El espacio tridimensional y la eclíptica
Para comprender la raíz del problema geométrico, debemos visualizar la esfera celeste como una inmensa bóveda tridimensional que nos rodea. El astrólogo clásico no solo observaba la eclíptica, sino también el ecuador celeste, el primer vertical y los círculos horarios. Cuando calculamos una carta natal, la división del espacio se puede realizar de varias formas. Podemos dividir la eclíptica directamente en partes iguales partiendo de un punto específico, lo que se conoce como un sistema de base eclíptica. Alternativamente, podemos dividir el espacio temporal que tarda un planeta en ascender desde el horizonte hasta el meridiano, lo que nos sitúa en el ámbito de los sistemas basados en el tiempo, o bien podemos segmentar el ecuador celeste y proyectar esas divisiones sobre la eclíptica.
Esta tridimensionalidad implica que lo que en una latitud templada como la de Madrid parece una distribución armónica del cielo, en latitudes más extremas se convierte en una distorsión extrema. El gran misterio de la astrología de las casas consiste en traducir la mecánica celeste a la geografía terrestre. La elección de qué plano celeste priorizar (el espacio, el tiempo o los signos) define el armazón sobre el que se desplegará la interpretación. Autores como Carl Gustav Jung señalaban que el símbolo astrológico funciona como un puente entre la psique colectiva y el orden cósmico, pero la precisión de este puente depende, en gran medida, del andamiaje geométrico que escojamos para edificar las doce casas.
1.2 El origen de las doce divisiones mundanas
La compartimentación en doce casas no es un capricho arbitrario, sino un reflejo microcósmico de la división en doce signos zodiacales, estrechamente ligada a la geometría de los polígonos regulares y la división del ciclo anual por las lunaciones. Históricamente, las casas astrológicas evolucionaron desde conceptos muy sencillos hasta intrincados modelos matemáticos. En los albores de la astrología helenística, las casas eran llamadas topoi (lugares) y su función era delimitar las áreas de actividad donde los dioses planetarios manifestaban su influencia.
La inexistencia de un consenso único sobre cómo dividir estos topoi demuestra que la astrología no es un sistema dogmático cerrado, sino una disciplina viva que dialoga con las matemáticas y la filosofía de cada época. La transición desde el enfoque espacial y simbólico del mundo clásico hacia los complejos algoritmos del Renacimiento y la Ilustración refleja un cambio en la percepción de la relación entre el ser humano y el cosmos. Entender la raíz de cada sistema nos permite abandonar la rigidez de las herramientas informáticas y recuperar la soberanía sobre nuestra propia carta natal.
2. El sistema Placidus: El estándar moderno del tiempo solar y sus encrucijadas
El sistema de casas Placidus es, con diferencia, el más extendido en la astrología occidental contemporánea. Si abres cualquier aplicación móvil o generas un gráfico en un portal web sin modificar los ajustes predeterminados, lo más probable es que estés observando tu carta natal a través del prisma de Placidus. Este sistema debe su nombre al monje matemático italiano Plácido de Titis, quien lo popularizó a mediados del siglo XVII en su obra Physiologia Nova Coelestis, aunque sus raíces matemáticas se remontan a astrónomos anteriores de la cultura islámica y renacentista. Plácido defendió este modelo basándose en la filosofía de Claudio Ptolomeo, argumentando que la vida se rige por el movimiento de la luz y el tiempo solar.
La lógica de Placidus no se basa en una división geométrica del espacio espacial puro, sino en una división del tiempo de ascensión. Las cúspides de las casas intermedias (las casas 2, 3, 5, 6, 8, 9, 11 y 12) se calculan determinando el tiempo que tarda cada grado de la eclíptica en viajar desde el horizonte (Ascendente) hasta el meridiano (Medio Cielo). Específicamente, el espacio por encima y por debajo del horizonte se divide en partes iguales basadas en las horas planetarias o la división del arco diurno y nocturno. Debido a que el Sol tarda diferentes cantidades de tiempo en cruzar el cielo según la estación del año y la latitud, las casas resultantes son de tamaños desiguales en la eclíptica.
2.1 El mecanismo temporal y la visión psicológica
Desde una perspectiva hermenéutica y de la astrología psicológica del siglo XX, el sistema Placidus se ha consolidado como un canal excepcional para el autoanálisis. Al estar cimentado sobre el tiempo real de ascensión y el recorrido solar, Placidus se siente orgánico, dinámico y profundamente ligado al proceso de maduración de la conciencia. Las casas desiguales reflejan la asimetría de la experiencia psíquica humana: no dedicamos el mismo espacio mental ni la misma energía vital a todas las áreas de nuestra existencia. Una persona puede tener una gigantesca casa novena, sugiriendo una dilatada búsqueda de sentido y conocimiento, mientras que su casa segunda puede ser estrecha, indicando un enfoque más concentrado o directo hacia los recursos materiales.
Autores de la talla de Dane Rudhyar abogaban por que Placidus representaba el fluir del tiempo subjetivo y el crecimiento individual, donde el espacio exterior se somete a la experiencia del tiempo de vida. En las lecturas de carácter psicológico, las cúspides de Placidus actúan como umbrales sensibles donde el tránsito de los planetas se experimenta como hitos cronológicos precisos. La plasticidad de este sistema permite capturar los matices de la personalidad moderna, que rara vez encaja en compartimentos perfectos y homogéneos.
2.2 La interceptación de signos y el colapso en latitudes extremas
Una de las consecuencias directas de la desigualdad de las casas en Placidus es el fenómeno de los signos interceptados. Un signo está interceptado cuando se encuentra contenido por completo dentro de los límites de una sola casa, sin llegar a tocar ninguna de las dos cúspides que delimitan dicho sector. Como contrapartida matemática, siempre habrá otros dos signos que alberguen dos cúspides diferentes en la carta. En la astrología humanista y transpersonal, un signo interceptado se interpreta como una cualidad bloqueada o latente, una energía que el individuo experimenta como un tesoro enterrado que requiere un esfuerzo consciente y madurez para ser integrado.
Sin embargo, este fenómeno revela la principal limitación técnica de Placidus. A medida que nos alejamos del ecuador terrestre y nos aproximamos a las latitudes polares (por encima de los 60 grados norte o sur, como ocurre en zonas septentrionales de Escandinavia, Canadá o Siberia), las fórmulas trigonométricas de Placidus sufren una distorsión extrema. En estas regiones, el sol apenas asoma por el horizonte durante el invierno o no llega a ponerse en el solsticio de verano, lo que provoca que el sistema matemático colapse. Las cúspides de las casas se deforman, dando lugar a cartas donde una sola casa puede abarcar más de noventa grados y absorber varios signos, mientras que otras se reducen a apenas un par de grados. Este fallo matemático pone de manifiesto que el sistema predeterminado de la astrología moderna no posee validez universal para toda la geografía terrestre.
3. Casas de Signos Enteros (Whole Sign): El renacimiento del orden helenístico
En las últimas décadas, la comunidad astrológica internacional y peninsular ha vivido una auténtica revolución con la recuperación de los textos clásicos de la antigüedad. En este proceso de restauración histórica, el sistema de Casas de Signos Enteros (Whole Sign Houses) ha emergido del olvido para posicionarse como la alternativa preferida de los astrólogos que buscan mayor claridad conceptual y estructural. Utilizado de manera casi exclusiva durante el periodo helenístico por figuras de la talla de Vettius Valens y Firmicus Maternus, este método destaca por una elegancia y simplicidad radicales que eliminan la complejidad trigonométrica de los sistemas de cuadrantes.
La regla de oro de los Signos Enteros es extremadamente sencilla: el signo zodiacal en el que cae el grado exacto del Ascendente define la totalidad de la Casa 1. No importa si el Ascendente se sitúa a 1 grado de Aries o a 29 grados del mismo signo; todo el signo de Aries se convierte en la Casa 1. Consecuentemente, el signo completo que sigue (Tauro) constituye la Casa 2, Géminis se convierte en la Casa 3, y así sucesivamente hasta completar la rueda cósmica de las doce casas. De este modo, las fronteras de las casas coinciden milimétricamente con los límites físicos de los signos del zodiaco, eliminando las cúspides en grados intermedios y erradicando por completo el concepto de signos interceptados o casas desiguales.
3.1 La lógica simétrica de la astrología clásica
La simetría que caracteriza a los Signos Enteros aporta una enorme claridad en la lectura interpretativa. Al unificar el signo y la casa, la relación entre el regente planetario y el escenario de vida se vuelve nítida y directa. Por ejemplo, si el Ascendente está en Escorpio, Marte (su regente tradicional) gobierna por completo la Casa 1. Si Aries ocupa toda la Casa 6, ese mismo Marte rige la Casa 6, facilitando una conexión evidente entre la vitalidad del nativo y sus dinámicas laborales y de salud.
Esta limpieza geométrica reduce drásticamente el ruido visual que suele plagar los gráficos basados en cuadrantes como Placidus. Para el astrólogo tradicional, los Signos Enteros permiten aplicar las técnicas de predicción clásicas —tales como las profecciones anuales o los periodos planetarios (liberación zodiacal)— sin la ambigüedad que introduce un planeta flotando cerca de la cúspide de otra casa. La carta recupera su carácter de mapa arquetípico prístino, donde el territorio celeste de los signos y el territorio mundano de las casas danzan en perfecta sincronía.
3.2 Ascendente y Medio Cielo desacoplados: Una nueva dinámica
El aspecto que más suele descolocar a quienes se aproximan por primera vez a los Signos Enteros es el comportamiento del Medio Cielo (MC). En los sistemas de cuadrantes habituales, el Medio Cielo es, por definición astronómica, el inicio de la Casa 10. Sin embargo, en el sistema de Signos Enteros, el grado del Medio Cielo es simplemente un punto sensible flotante que puede caer en cualquier casa del sector superior de la carta: típicamente en la Casa 10, pero también con gran frecuencia en las casas 9 u 11, y en raras ocasiones extremas en la 8 o la 12.
Este desacoplamiento astronómico introduce una rica bidimensionalidad en la interpretación del destino profesional y el propósito de vida. Si tu Medio Cielo (el punto de máxima visibilidad y vocación social) cae en la Casa 9 bajo el sistema de Signos Enteros, tu carrera profesional y tu proyección social estarán intrínsecamente ligadas a los viajes, la filosofía, la docencia o la publicación, a pesar de que tu Casa 10 (las actividades profesionales cotidianas y la reputación social básica) esté regida por otro signo. En lugar de limitar el éxito al ámbito estricto del trabajo, este enfoque libera al Medio Cielo y lo convierte en una brújula dinámica que apunta hacia el escenario donde realmente se manifiesta el impacto público del individuo.
4. El sistema Koch: La precisión temporal de la escuela alemana
El sistema de casas Koch se presenta como el gran contendiente europeo de Placidus durante el siglo XX. Desarrollado por el astrólogo alemán Walter Koch en los años sesenta, este método fue rápidamente adoptado por la prestigiosa Escuela de Psicología Astrológica de Zúrich (creada por Bruno y Louise Huber) y por gran parte de la comunidad germana. La intención subyacente de Koch era corregir lo que él consideraba imprecisiones astronómicas de Placidus, buscando una fundamentación matemática más rigurosa y coherente con el movimiento de rotación de la Tierra alrededor de su propio eje.
La base técnica de Koch, a menudo llamada "sistema del lugar de nacimiento", calcula las cúspides intermedias dividiendo en tres partes iguales el tiempo que tarda el grado del Ascendente en cruzar el meridiano superior (de noche) o inferior (de día). En términos prácticos, Koch utiliza el grado del Medio Cielo como ancla matemática principal y proyecta la trayectoria real de ascensión sobre el plano local del nacimiento. A diferencia de Placidus, que divide los arcos diurnos de cada grado del zodiaco de manera individual, Koch unifica el cálculo en torno al horizonte local en el instante de la primera respiración.
La interpretación bajo el sistema Koch resalta por su alta sensibilidad a las dinámicas del entorno familiar y social. Los astrólogos de la escuela de Huber descubrieron que las cúspides de Koch son extraordinariamente precisas cuando se aplican los tránsitos y las progresiones secundarias para determinar acontecimientos concretos de la vida exterior. Mientras que Placidus destaca en el viaje subjetivo y la exploración del inconsciente al estilo junguiano, Koch se enfoca con precisión matemática en cómo el individuo interactúa con las estructuras externas de su realidad. Para los profesionales que valoran el rigor técnico y trabajan con la psicología del desarrollo infantil o las dinámicas de la biografía humana, el sistema Koch representa una herramienta refinada de inestimable valor interpretativo.
5. Casas Iguales (Equal House) y métodos históricos minoritarios: De Porfirio a Regiomontano
Fuera del debate clásico entre Placidus y los Signos Enteros, el firmamento astrológico nos ofrece una rica variedad de sistemas de casas que han servido a diferentes corrientes de pensamiento a lo largo de las eras. Uno de los métodos más limpios y con mayor tradición en la astrología anglosajona es el sistema de Casas Iguales (Equal House). En este modelo, el cálculo inicial se realiza a partir del grado exacto del Ascendente. A partir de esa coordenada específica, cada casa subsiguiente se proyecta de manera regular sumando exactamente 30 grados.
5.1 Casas Iguales: La regularidad matemática de los 30 grados
Si una persona posee su Ascendente a 14 grados y 25 minutos de Leo, su Casa 2 comenzará exactamente a 14 grados y 25 minutos de Virgo, su Casa 3 a esa misma distancia en Libra, y el ciclo continuará de forma idéntica en toda la rueda. Al igual que sucede con los Signos Enteros, el sistema de Casas Iguales elimina el problema de los signos interceptados y ofrece una geometría predecible e inalterable. Sin embargo, a diferencia de los Signos Enteros, las cúspides de las casas no coinciden con los límites de los signos zodiacales.
El principal atractivo de las Casas Iguales radica en su sencillez y en el hecho de que mantiene al Ascendente como el corazón indiscutible de la carta natal. El Medio Cielo, al igual que en los Signos Enteros, se desvincula de la cúspide de la Casa 10 y funciona como un punto sensible flotante que matiza la vocación personal. Para muchos astrólogos contemporáneos que buscan un sistema que respete la asimetría del Medio Cielo pero que evite las distorsiones geográficas de Placidus en latitudes elevadas, Casas Iguales es la solución ideal.
5.2 El linaje tradicional: Porfirio, Regiomontano, Campanus y Alcabitius
Cuando retrocedemos en la historia de la astrología tradicional, encontramos sistemas que jugaron un papel crucial antes de que Placidus acaparara el mercado editorial. El sistema de Porfirio, atribuido al filósofo neoplatónico del siglo III, es uno de los primeros métodos de cuadrantes. Funciona dividiendo la distancia en grados entre el Ascendente y el Medio Cielo en tres partes iguales para calcular las cúspides de las casas 11 y 12. De igual modo, la distancia entre el Ascendente y el Bajo Cielo se divide en tres partes para obtener las casas 2 y 3. Su sencillez geométrica lo convierte en un sistema puente muy apreciado por astrólogos intermedios.
Por otro lado, el sistema Regiomontano, formulado por el astrónomo alemán Johannes Müller de Königsberg (conocido como Regiomontano) en el siglo XV, supuso una revolución científica. Su método se basa en la división en partes iguales del ecuador celeste, proyectando luego estas divisiones mediante círculos horarios sobre la eclíptica. Regiomontano fue el estándar de oro durante el Renacimiento y sigue siendo el sistema indispensable para los practicantes de la astrología horaria (la rama que responde a preguntas concretas basadas en el momento en que se formula la cuestión), popularizado por el célebre astrólogo inglés William Lilly en su obra Christian Astrology.
Finalmente, sistemas como Campanus (que divide el primer vertical en lugar del ecuador) y Alcabitius (predominante en la época medieval y árabe) atestiguan la incesante búsqueda de la armonía cosmológica por parte de los astrónomos del pasado. Cada uno de estos métodos ofrece una perspectiva única del cielo, priorizando diferentes planos del espacio tridimensional y recordando al estudiante que la carta natal es un instrumento multidimensional.
6. Variaciones hermenéuticas: Cómo interpretar el desplazamiento planetario entre sistemas
Una de las experiencias más desconcertantes para cualquier estudiante de astrología ocurre al comparar su carta calculada en Placidus frente al gráfico obtenido mediante Signos Enteros o Koch. Es muy habitual observar cómo un planeta que creíamos ubicado en un escenario de vida se desplaza hacia la casa contigua. Imaginemos una carta donde Júpiter se sitúa en los últimos grados de Leo en la Casa 9 bajo el sistema Placidus, pero que al recalcular la carta en Signos Enteros, dado que todo el signo de Leo se convierte en la Casa 10, Júpiter se traslada a este último sector. ¿Es el nativo un viajero espiritual en busca de conocimiento lejano (Casa 9) o una persona llamada a alcanzar la visibilidad y el éxito profesional público (Casa 10)?
Frente a esta aparente contradicción, el astrólogo maduro no debe buscar un sistema "verdadero" que anule al otro, sino aprender a integrar ambas lecturas como diferentes capas de la realidad psíquica y mundana. La experiencia demuestra que los planetas que cambian de casa al alternar sistemas revelan facetas complementarias de la experiencia humana. Placidus opera de forma excelente en el plano interno, psicológico y del desarrollo subjetivo. Bajo su óptica, Júpiter en Casa 9 describe una mente ávida de expansión existencial, una fe inquebrantable en las ideas filosóficas y el deseo íntimo de ampliar los horizontes mentales.
Por su parte, el sistema de Signos Enteros describe el despliegue externo de las circunstancias concretas y la estructura objetiva del destino. Con Júpiter en Casa 10 en Signos Enteros, las oportunidades del destino (Júpiter) se manifestarán de forma tangible en el ámbito profesional y social del nativo, traduciendo ese viaje interno de conocimiento de la Casa 9 en una carrera pública exitosa o en una posición de autoridad moral y docente (Casa 10). En lugar de anularse, ambos sistemas dialogan: Placidus explica el "cómo se siente por dentro" y el motor psicológico del individuo, mientras que Signos Enteros nos habla del "qué sucede fuera" y los canales materiales que la vida ofrece para canalizar dicha energía.
7. Directrices prácticas: ¿Qué sistema de casas debes elegir?
Adoptar un sistema de casas de forma definitiva requiere experimentación personal, estudio histórico y honestidad clínica en la consulta astrológica. Para facilitarte este viaje de discernimiento, te proponemos una serie de directrices prácticas adaptadas a tu nivel de experiencia, el enfoque de tu práctica y las peculiaridades astronómicas de tu lugar de origen:
- Para principiantes y estudiantes iniciales: Se recomienda comenzar con el sistema de Signos Enteros (Whole Sign). Su simetría absoluta reduce de manera notable la confusión derivada de los signos interceptados y las cúspides que dividen signos. Te permitirá asimilar de forma directa los conceptos básicos de regencias planetarias, aspectos astronómicos y tránsitos sin añadir variables geométricas complejas al gráfico.
- Para la astrología humanista y el autoanálisis psicológico: Si tu objetivo es la introspección personal y el estudio de los procesos evolutivos de la psique, el sistema Placidus sigue ofreciendo una riqueza interpretativa inigualable. Las complejidades de las casas desiguales y los tránsitos a través de las cúspides reflejan de manera muy precisa los ritmos internos y los periodos de crisis existencial.
- Para los amantes del rigor técnico y la escuela del desarrollo: Si comulgas con las enseñanzas de la psicología del desarrollo y el análisis biográfico de la escuela de Huber, el sistema Koch te aportará una precisión matemática excepcional en el análisis de los acontecimientos de la vida cotidiana y la interacción de la personalidad con el entorno exterior.
- Para la astrología tradicional, predictiva y horaria: Si tu enfoque se orienta hacia la lectura de cartas horarias para responder preguntas concretas del día a día, el sistema Regiomontano es el estándar histórico indispensable. Si realizas lecturas predictivas de astrología natal utilizando técnicas clásicas, los Signos Enteros te facilitarán la estructura idónea para aplicar profecciones y tránsitos con claridad conceptual.
- Para nacidos en latitudes extremas (cerca de los polos): Si has nacido o realizas lecturas para personas oriundas de latitudes extremas (por encima de los 60 grados de latitud norte o sur), debes descartar sistemas de cuadrantes como Placidus o Koch para evitar el colapso geométrico del gráfico. En estos casos, los sistemas de Casas Iguales (Equal House) o de Signos Enteros son imprescindibles para obtener una representación del cielo equilibrada, coherente y matemáticamente estable.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué cambian mis planetas de casa cuando consulto diferentes programas astrológicos?
Este cambio se debe a la fórmula geométrica que emplea cada software de cálculo. Por defecto, la mayoría de programas y páginas web utilizan el sistema Placidus, el cual calcula casas desiguales basándose en el tiempo de ascensión solar. Si cambias la configuración a Signos Enteros, las casas se reajustarán para coincidir exactamente con los límites de los signos zodiacales (de 0 a 30 grados de cada signo), lo que a menudo desplaza a los planetas hacia casas adyacentes. Ningún sistema está equivocado; simplemente muestran facetas distintas de tu mapa celestial.
¿Qué ocurre si tengo un signo interceptado en mi carta natal?
En los sistemas de casas desiguales como Placidus, un signo interceptado es aquel que queda atrapado por completo dentro del espacio de una sola casa, no teniendo ninguna cúspide que se inicie en él. En términos de astrología psicológica, esto señala un área de tu personalidad o de tu vida que se encuentra latente o bloqueada temporalmente. Sientes que esa energía está presente, pero requiere un esfuerzo consciente y un proceso de maduración para poder manifestarse externamente en tu día a día.
Si elijo el sistema de Signos Enteros, ¿dónde se sitúa el Medio Cielo (MC)?
Bajo el sistema de Signos Enteros, el Medio Cielo (MC) deja de ser la cúspide fija que da inicio a la Casa 10 para convertirse en un punto astronómico sensible y móvil. Esto significa que el MC puede caer en cualquier parte de la mitad superior de tu gráfico astrológico, habitualmente en las casas 9, 10 u 11. Su interpretación sigue indicando tu vocación, estatus social y visibilidad pública, pero matiza y tiñe el escenario concreto (la casa donde cae) en el que proyectarás esa faceta de tu existencia.
¿Por qué el sistema Placidus da errores en las personas nacidas cerca de los polos terrestres?
Placidus se fundamenta en la división del tiempo solar y el arco diurno. A medida que nos acercamos a las regiones polares de nuestro planeta, el comportamiento de la luz cambia radicalmente y el Sol pasa temporadas enteras sin ponerse o sin salir sobre el horizonte. Matemáticamente, esto provoca que las fórmulas trigonométricas empleadas por Placidus colapsen y no puedan calcular cúspides válidas, produciendo casas extremadamente deformadas que absorben varios signos completos y reducen el resto a fragmentos de escasos grados.
¿Qué diferencia principal existe entre el sistema Koch y el sistema Placidus?
Aunque ambos son sistemas de casas desiguales basados en el factor tiempo, Placidus divide de manera individual el arco diurno y nocturno de cada grado de la eclíptica de forma independiente, mientras que el sistema Koch toma como base el horizonte local del lugar exacto de tu nacimiento y proyecta el paso de los planetas sobre el meridiano local. Koch está mucho más centrado en las interacciones concretas de la persona con las estructuras exteriores del entorno, mientras que Placidus destaca en el viaje interno y los tránsitos psicológicos.
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